Ejemplos reales de incidencias y problemas que la monitorización de fermentación que Enobot ha encontrado en bodegas de segmento medio-alto

Por Komsenso · Monitorización de fermentación en tiempo real

¿Porqué deberíamos tener Enobot?

La primera pregunta que nos hacen con frecuencia cuando visitamos una bodega por primera vez es, ¿Porqué deberíamos tener Enobot? Los considerables ahorros en costes directos, el aumento de precisión y el hecho de que aumentar la homogeneidad a contribuido a que nuestros clientes que lleven mas tiempo con nosotros hayan incrementado hasta un 30% los precios de sus vinos, son solo la consecuencia de tener menos incidencias. Aquí os dejamos los fallos mas típicos que hemos encontrado y que suelen repetirse, y una incidencia en un cliente de Chile que nos recuerda como el control suele detectar fallos y problemas que nunca hubieramos imaginado.

Los enólogos llevan décadas controlando la fermentación con termómetros, densímetros y la experiencia acumulada de muchas vendimias, y en la mayoría de los casos ese conocimiento funciona.

Pero la sensorización con Enobot no está aquí para sustituir al enólogo. Está aquí para contarle lo que ocurre entre toma y toma de muestra — cosas que nadie habría detectado a tiempo de otra manera – y para almacenar los datos de cada añada y así poder analizar en detalle que ha salido bien y que se puede mejorar año tras año.

En este artículo compartimos cinco situaciones reales que tienden a repetirse campaña tras campaña, detectadas en bodegas de diferentes Denominaciones de Origen y países. Los problemas de fermentación no entienden de geografía, color de vino ni tamaño de depósito.

Datos que habilitan la inteligencia artificial


1. El depósito que no arrancaba — y no se sabe por qué

Uno de los problemas mas serios y recurrentes que hemos detectado en estos años en blancos son las estratificaciones. Hace dos años en una bodega especializada en vinos blancos de la comarca de Rueda llevaba dos días observando que un depósito de mosto no iniciaba la fermentación. La temperatura era correcta, la levadura había sido adicionada según protocolo. Generalmente hay otros indicadores que nos dan muestras de que algo falla, pero en este en particular todo parecía en orden.

Las curvas de densidad de Enobot mostraron algo que el ojo no puede ver: el mosto estaba estratificado. La fracción superior, más fría y menos densa, formaba una capa aislada que impedía que la levadura se distribuyera de forma homogénea por todo el volumen del depósito. La actividad fermentativa existía — pero estaba confinada en una banda estrecha, sin capacidad de progresar.

El riesgo real

Un mosto detenido es un mosto expuesto. En ausencia de actividad alcohólica activa, las bacterias acéticas y lácticas encuentran condiciones favorables para proliferar, pudiendo derivar en acidez volátil elevada o en la pérdida completa del depósito. Como recoge la revisión de referencia de Bisson (Stuck and Sluggish Fermentations, American Journal of Enology and Viticulture, 1999), la parada prematura de la fermentación es uno de los problemas más difíciles de diagnosticar y corregir en la elaboración del vino: sus causas son numerosas y, una vez avanzada, la ventana de actuación se estrecha drásticamente.

Con ese dato, el enólogo aplicó una remontada suave y el proceso arrancó con normalidad. Sin la curva en tiempo real, la intervención habría llegado tarde — cuando los síntomas ya fueran visibles y la ventana de corrección, mucho más estrecha.

¿Quieres entender cómo interpreta Enobot las curvas de densidad? Consulta nuestra sección de preguntas frecuentes sobre la monitorización de bodegas


Estratificacion descrontrolada

2. El fallo de frío detectado desde casa

Era noche cerrada de vendimia. El enólogo ya no estaba en bodega cuando el sistema de alarma de Enobot registró una desviación sostenida en uno de los depósitos: la curva de temperatura, que debería mantenerse estable entre 14 y 16°C para preservar los aromas varietales, empezaba a subir de forma constante.

El enólogo recibió la alerta en su móvil, revisó las curvas y llamó de urgencia a nuestro equipo para confirmar la lectura — era su primera temporada usando Enobot. Tras revisar los datos en paralelo no había duda: el equipo de frío había fallado. Se contactó al responsable de bodega de guardia, que reactivó el sistema, y el problema se resolvió antes de que la temperatura alcanzara el umbral crítico.

El riesgo real

La temperatura de fermentación es uno de los parámetros más determinantes en la calidad del vino blanco. Por encima de 20°C (dependiendo de la variedad puede cambiar unos grados) la actividad levadurística se acelera de forma descontrolada, produciendo ésteres volátiles que enmascaran los aromas varietales. El Handbook of Enology de Ribéreau-Gayon et al. (Wiley, 2006) documenta que temperaturas superiores a determinados rangos durante la fermentación de blancos generan pérdidas cuantificables e irreversibles de aromas primarios. Estas temperaturas varían mucho con la zona geográfica, pero todo vino blanco tiene un limite y con el cambio climático el límite superior se esta rebasando de manera mas frecuente como hemos estamos viendo en la vendima de 2026 . Estudios sobre la influencia de la temperatura en la fermentación (Molina et al., Applied Microbiology and Biotechnology, 2007) confirman que la temperatura determina de forma directa la síntesis de compuestos volátiles por la levadura, lo que convierte el control térmico en un criterio de calidad fundamental, especialmente en vinos de alta gama.

En bodegas con vinos de gama alta, una fermentación descontrolada por temperatura puede comprometer toda la cosecha de ese depósito. En vinos de gama baja el impacto es menor, pero el riesgo de calidad afecta igualmente a la homogeneidad de la añada.

Ver cómo funciona el sistema de alertas de Enobot →


3. La fuga que nadie había visto

Este hallazgo proviene de uno de nuestros clientes en Chile — y es quizás el que más nos sorprendió, porque las bodegas suelen asumir que el control visual de los depósitos es suficiente para identificar pérdidas de volumen.

Durante el seguimiento de nivel de un depósito, Enobot detectó una pérdida de volumen progresiva que no correspondía ni a evaporación ni a extracción documentada. Notificamos a la bodega, pero el equipo descartó inicialmente la alerta al no encontrar ninguna fuga visible desde el exterior del depósito.

Una fuga activa de más de 7 litros por hora es prácticamente invisible en una revisión visual estándar, especialmente en depósitos de gran capacidad y en bodegas con decenas de tanques en activo. En este caso, el líquido vertía directamente al desagüe del depósito — de pequeña sección — sin generar ningún derrame perceptible alrededor del tanque. Acumulada a lo largo de una fermentación de 10 a 14 días, esa fuga representaba más de 2.000 litros de vino de alto valor perdido, además del riesgo de contaminación y del agravamiento progresivo de la pérdida.

Doce horas después de la primera alerta, al persistir la anomalía en los datos, escalamos la incidencia y llamamos directamente al enólogo jefe para una revisión en profundidad. La fuga fue localizada tras una inspección y reparada. De no haberse identificado, la pérdida económica habría ascendido a decenas de miles de dólares ya que en los últimos registros los 7 litros por hora empezaron a incrementarse.

Perdida indectada - Cliente Chile

4. La curva que delató un error de adición

Un enólogo externo — consultor que trabaja con varias bodegas de Castilla y León y que usa Enobot como herramienta de seguimiento remoto — registró una anomalía en la curva cinética de uno de los depósitos bajo su supervisión: la velocidad de fermentación era significativamente inferior a la de los depósitos contiguos con perfiles similares de mosto, temperatura e inóculo.

Revisado el historial de operaciones, el diagnóstico fue claro: el operario había añadido la dosis de nutrientes al depósito equivocado, privando a este lote del aporte necesario en el momento más crítico del arranque fermentativo.

El riesgo real

La nutrición nitrogenada en el momento adecuado es determinante para una fermentación completa y limpia. Una deficiencia severa de nitrógeno asimilable puede generar una fermentación lenta, atascada o con producción de compuestos azufrados (H₂S), comprometiendo el perfil aromático del vino. Los errores humanos no desaparecen con más personal ni con más formación — se detectan y corrigen con sistemas que registran lo que ocurre de forma continua e imparcial.

A raíz de este tipo de incidencias, en 2026 hemos implementado con socios especializados sistemas de adición automatizada de nutrientes en función de parámetros fermentativos en tiempo real, eliminando la dependencia de la intervención manual en momentos críticos. Contacta con nosotros si quieres saber más sobre estas soluciones.

Más información sobre la plataforma Enobot →


5. El mosto que respiraba antes de tiempo

En una bodega de la DO Rueda, Enobot detectó un pico de actividad de CO₂ en el depósito #07, que contenía mosto de Verdejo recién prensado y aún sin desfangar. Según el plan de elaboración, ese tanque no debía entrar en fermentación hasta el día siguiente.

El burbujeo espontáneo indicaba que levaduras nativas del viñedo — presentes de forma natural en todo mosto recién exprimido — habían iniciado la fermentación antes de lo previsto.

El riesgo real

Un mosto blanco que fermenta sin haber sido desfangado corre un riesgo significativo: los sólidos en suspensión pueden generar compuestos sulfurados con olores a col, ajo o caucho — defectos difíciles de eliminar en etapas posteriores. El Australian Wine Research Institute (AWRI) ha documentado que los mostos con mayor contenido de sólidos y turbidez tienden a desarrollar compuestos sulfurados volátiles y caracteres reductores. Estudios de referencia sobre levaduras vínicas advierten que arranques no controlados pueden resultar en perfiles aromáticos impredecibles entre depósitos de la misma partida (Fleet, 2003)

El depósito #07 formaba parte de una serie de doce tanques de la misma partida. Que ese lote fermentara en condiciones distintas al resto habría comprometido la homogeneidad del cuvée final.

Burbujeo descrontrolado

La intervención: al detectar el burbujeo antes de tiempo, el equipo actuó de inmediato — trasladó el mosto a un depósito frío para frenar la actividad levadurística, aplicó una clarificación mecánica y controló las levaduras nativas. Al día siguiente, con el mosto estabilizado, se inoculó la cepa comercial prevista y la fermentación siguió su curso normal.

Análisis posteriores confirmaron que no se habían generado compuestos de olor desagradable. Sin la alerta del sensor, el incidente no se habría detectado hasta la revisión manual de la mañana siguiente — diez horas de fermentación descontrolada sobre lías que habrían desarrollado un perfil aromático distinto al del resto del lote.

Consulta nuestra sección de preguntas frecuentes para entender cómo detecta Enobot este tipo de anomalías en tiempo real.

Estos son solos algunos ejemplos de incidencias frecuentes que nos han chocado, pero cada vendimia encontramos una mínimo de una incidencia por cada 10 depósitos. ¿Quieres ver más ejemplos de lo que puede detectar Enobot? Consulta nuestros casos de éxito →


Qué tienen en común estos cinco casos

Ninguno de estos hallazgos requirió que el enólogo estuviera en bodega en el momento exacto en que el problema ocurrió. En la mayoría de los casos habrían pasado desapercibidos en análisis de laboratorio rutinarios. Y en todos ellos, la ventana de tiempo para intervenir sin consecuencias graves se medía en horas, no en días.

La sensorización con Enobot no cambia el trabajo del enólogo. Cambia el momento en que recibe la información: de horas o días después, a tiempo real. Esa diferencia no es cosmética — es la diferencia entre gestionar un proceso y reaccionar a sus consecuencias.

Enobot como infraestructura para la IA en bodega
Los cinco casos descritos aquí ilustran el valor inmediato de los datos en tiempo real. Pero existe una segunda dimensión igual de estratégica: el historial fermentativo que Enobot acumula campaña tras campaña se convierte en el dataset estructurado que los sistemas de inteligencia artificial y analítica predictiva necesitan para identificar los patrones que determinan la calidad de cada añada, anticipar desviaciones antes de que ocurran y habilitar una automatización inteligente del proceso de vinificación. Según Forbes, los modelos de machine learning aplicados al vino ya ayudan a entender lo que los consumidores perciben en copa — pero para cerrar ese ciclo desde el viñedo hasta el mercado, los modelos necesitan entender también lo que ocurrió durante la fermentación. Enobot es la capa de datos que lo hace posible. Leer: Por qué la fermentación es el eslabón perdido de la IA en el vino →

Si quieres entender mejor cómo funciona la plataforma, consulta nuestra sección de preguntas frecuentes, revisa cómo funciona Enobot paso a paso o explora más casos de éxito.


¿Qué podría detectar Enobot en tu bodega?

Cada bodega es diferente — los depósitos, el personal, los protocolos, las variedades. Pero los riesgos descritos aquí son comunes a cualquier bodega que fermente a escala: estratificaciones, fallos de temperatura, arranques prematuros, errores de adición, fugas.

Si quieres saber cómo funcionaría Enobot en tu instalación, podemos empezar con una conversación. Descubre cómo funciona Enobot, el sistema de monitorización de fermentación en tiempo real de Komsenso, o contacta con nosotros directamente.


Komsenso desarrolla Enobot, la plataforma de sensorización IIoT para el control de fermentación en bodegas. Actualmente presente en más de 30 bodegas de varias Denominaciones de Origen españolas.


Referencias

Australian Wine Research Institute (AWRI). Solids in white juice and reductive sensory characters. AWRI Technical Review, 2025.

Australian Wine Research Institute (AWRI). Sulfhydryls and off-odours in white wines. AWRI Technical Review, 2025.

Fleet, G.H. Yeast interactions and wine flavour. International Journal of Food Microbiology, 86(1-2), 11–22 (2003).

Forbes. How AI helps winemakers understand what people taste. Barth, J. (2024).

Ribéreau-Gayon, P. et al. Handbook of Enology, Vol. 1: The Microbiology of Wine and Vinifications. Wiley, 2006.

Sallan, R. et al. Wine Production Wastes, Valorization, and Perspectives. ResearchGate, 2023.

OIV. Recommended oenological practices — Temperature control during fermentation. International Organisation of Vine and Wine.

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